
Dād explora otras dimensiones de la danza y el hacer coreográfico que, desde el cuerpo afectado por la gravedad e interpretado desde los elementos fundadores del movimiento, lo abre al hecho afectivo, vinculando e interpelando a otras disciplinas y al barrio, proponiendo un interfaz para manifestarse y actuar, un lugar en el que confluir, un modelo original que reúne creación y atención como factores de una misma ecuación.


La perspectiva Dad percibe el cuerpo como instrumento o herramienta pedagógica que abre un canal para el conocimiento como experiencia no necesariamente intelectual y ayuda así a la comprensión de distintos contenidos (conceptuales, procedimentales y actitudinales) otorgando una oportunidad a sensibilidades marginadas por su diferencia.
La dimensión coreográfica abre una puerta para llegar donde otras disciplinas no pueden, un saber del cuerpo capaz de ampliar las áreas de influencia de este hacer a lugares y segmentos de la población donde no se esperaba. Una apropiación social de los saberes de la danza.


El punto de vista que promueve la posición de la cámara encuentra en el movimiento un vínculo con el o los que bailan, adquiriendo una corporeidad no visible o una especie de reflejo enunciado por lo subjetivo del mirar-grabar, un otro cuya grafía también es danza.
Estas Dimensiones Ampliadas de la Danza se formalizan en Centros de Creación y Atención desde el Hacer Coreográfico a los que denominamos Unidades dād
